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El “Efecto Ensalada”: el jitomate ignora acuerdos y rompe la barrera de los 60 pesos


Redacción.- Ni los pactos de unidad ni las promesas de estabilidad han logrado frenar el ascenso vertical de uno de los pilares de la dieta mexicana. Esta semana, el precio del jitomate saladette alcanzó un máximo histórico al superar la barrera de los 60 pesos por kilo en diversas regiones del país, dejando en letra muerta los recientes acuerdos entre el Gobierno Federal y el sector productivo para contener la inflación alimentaria.

A pesar de los esfuerzos por mantener una canasta básica accesible, el mercado ha impuesto su propia realidad, impulsado por una “tormenta perfecta” de factores climáticos y logísticos que han pulverizado las expectativas de los consumidores.

La brecha entre el acuerdo y el mercado

Apenas hace unos meses, se reforzaban los compromisos para evitar que los productos de primera necesidad se volvieran inalcanzables. Sin embargo, en las centrales de abasto y supermercados de la Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco, el jitomate se ha convertido en un “artículo de lujo”.

¿Por qué falló la contención? Los analistas apuntan a que los acuerdos de precios suelen chocar con la realidad de la oferta y la demanda. Cuando el producto escasea en el campo, no hay decreto que pueda forzar una baja en el precio final sin generar desabasto.

Los tres jinetes del alza

Según expertos del sector agroindustrial, el incremento superior al 40% en algunas entidades se debe a tres factores críticos:

  1. Clima adverso en zonas productoras: Las heladas tardías en estados como Sinaloa y la sequía persistente en el centro del país han mermado los rendimientos por hectárea, reduciendo drásticamente el volumen disponible para el mercado nacional.

  2. Costos de logística y energía: El traslado del fruto desde las zonas de cosecha hasta las mesas de las familias se ha encarecido debido al aumento en los insumos de transporte y combustibles.

  3. Presión de exportación: La alta demanda del mercado estadounidense sigue “jalando” el producto de mejor calidad, dejando una oferta reducida para el consumo interno, lo que eleva el valor de las piezas restantes.

El bolsillo del consumidor, el más afectado

Para las familias mexicanas, este incremento no es solo una cifra estadística. El jitomate representa, junto con la cebolla y el chile, la base de la mayoría de los platillos nacionales.

Mientras el Gobierno evalúa si es necesario abrir cuotas de importación para inundar el mercado y forzar la baja de precios, el jitomate sigue su escalada, demostrando que, en la economía agrícola, el clima y la tierra suelen tener la última palabra, por encima de cualquier acuerdo de escritorio.

 





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