Internacional

Jóvenes iraníes forman cadenas humanas para intentar blindar instalaciones ante ultimátum de Trump


Miles de jóvenes iraníes respondieron al llamado del gobierno para crear cadenas humanas alrededor de las centrales eléctricas, una acción simbólica con la que buscan mostrar resistencia ante el ultimátum lanzado por Donald Trump: si el estrecho de Ormuz no se reabre, habrá ataques contra infraestructura clave.

 

La iniciativa, bautizada como “Jóvenes de Irán por un mañana brillante”, convoca a deportistas, estudiantes, artistas y activistas a colocarse en puntos estratégicos del país como una demostración pública de unidad. Alireza Rahimi, viceministro de Asuntos de la Juventud, aseguró que la movilización pretende dejar claro que “atacar instalaciones civiles es un crimen de guerra”.

 

En los alrededores de plantas eléctricas y puentes ya comenzaron a instalarse figuras reconocidas del ámbito cultural. El músico Ali Gamsari pasó la noche cerca de la central de Damavand —la más grande del país—, mientras que el cantante Benyamin Bahadori decidió resguardar el puente Tabiat de Teherán, uno de los puntos mencionados en las amenazas del mandatario estadounidense.

 

Trump fijó como límite las 20:00 horas de Washington para que Irán permita nuevamente el paso de barcos por Ormuz, una ruta que mueve una quinta parte del petróleo mundial. El bloqueo iraní ha disparado los precios globales y se mantiene desde el inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel.

 

Mientras corre el reloj, medios estatales iraníes aseguran que Teherán ya presentó una propuesta de pacificación que contempla reconstrucción, libre tránsito marítimo y levantamiento de sanciones. Trump respondió que es “un buen inicio”, aunque todavía insuficiente.

 

En medio de esta crisis, el presidente Masud Pezeshkian lanzó un mensaje desafiante: afirmó que él y “más de catorce millones de iraníes” están dispuestos a “sacrificar su vida por el país”, una declaración que llega tras las devastadoras pérdidas que ha dejado la ofensiva estadounidense e israelí, incluida la muerte del líder supremo Alí Jameneí y varios altos mandos.

 

Ante el riesgo inminente de ataques, la ONU intervino. António Guterres recordó que las infraestructuras civiles no pueden ser blanco militar, incluso si se alegan razones estratégicas. Su portavoz advirtió que las amenazas públicas del gobierno estadounidense podrían derivar en violaciones graves al Derecho Internacional Humanitario.

 

Mientras tanto, Irán se prepara. En las calles, jóvenes se toman de las manos; en el aire, permanece la incertidumbre sobre lo que ocurrirá cuando el ultimátum expire.





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