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Derrame en el Golfo de México se extiende 630 km y alcanza costas de Veracruz


Un derrame de hidrocarburos originado por una fuga vinculada a actividades petroleras en el Golfo de México, se ha extendido a lo largo de aproximadamente 630 kilómetros de costa, desde la Laguna de Tamiahua hasta Paraíso. La mancha de contaminación ya ha alcanzado diversas playas del norte de Veracruz, donde se reporta la llegada de chapopote en zonas costeras y ecosistemas cercanos.

De acuerdo con reportes de la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, la contaminación ya se extiende por unos 630 kilómetros de litoral, desde la Laguna de Tamiahua hasta Paraíso. Municipios como Tuxpan y Cazones figuran entre los puntos donde el chapopote ha llegado a la orilla. En total, se han documentado más de medio centenar de sitios con afectaciones visibles.

El avance del crudo coincide con un momento clave para la fauna marina. En las próximas semanas inicia la temporada de anidación de tortugas, mientras ya se reportan ejemplares de distintas especies encontrados con restos de hidrocarburo. También hay registros de mamíferos marinos y aves impactadas en zonas costeras.

En tierra, la respuesta no es uniforme. Aunque Pemex ha informado sobre trabajos de limpieza en varias playas, comunidades locales señalan que múltiples áreas siguen sin intervención. En esos puntos, habitantes realizan labores por cuenta propia, sin equipo especializado, lo que implica contacto directo con los residuos.

La diferencia en la atención también se percibe en la selección de zonas intervenidas. Mientras algunos destinos reciben prioridad, espacios como la Laguna del Ostión permanecen fuera de los operativos, pese a su relevancia ecológica. En esa área conviven manglares, especies protegidas y actividades pesqueras de las que dependen miles de familias.

El impacto se traslada también al ámbito económico. La pesca y el turismo se han frenado en varias localidades, dejando a comunidades sin ingresos en plena contingencia. A esto se suman riesgos a la salud por la exposición a componentes del petróleo presentes en el ambiente y en las tareas de limpieza.

Hasta ahora, el origen del derrame no ha sido confirmado de forma concluyente. Se mencionan posibles fugas desde embarcaciones o instalaciones petroleras, pero no existe una versión definitiva. Esta incertidumbre complica la identificación de responsables y la implementación de medidas correctivas.

Frente a este panorama, organizaciones y habitantes han intensificado sus llamados para que se reconozca formalmente la emergencia y se activen acciones de atención más amplias. También han solicitado la intervención de instancias como la Secretaría de Energía y la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente, así como mecanismos de apoyo para quienes dependen del mar.

Como parte de este esfuerzo, la Red elaboró un mapa actualizado que ubica los puntos afectados y el estado de las labores de limpieza. La herramienta busca dar seguimiento al avance del derrame y visibilizar las zonas donde aún no hay respuesta, en un escenario que continúa evolucionando.





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