Sociedad

Activistas piden alternativa para que Cablebús no acabe con árboles en Puebla


Puebla, Pue.- Lo que el Gobierno del Estado proyecta como la obra de movilidad más ambiciosa de las últimas décadas, ha comenzado a chocar con una realidad que la ciudadanía organizada no está dispuesta a ignorar: el derribo de cientos de árboles en el corazón de la capital poblana.

Este viernes, un grupo de activistas y ambientalistas alzaron la voz para exigir alternativas viables al proyecto del Cablebús, denunciando que la construcción de sus nueve estaciones y 96 torres representará un “ecocidio” justificado bajo la bandera de la modernidad.

980 razones para protestar

El foco de la discordia se encuentra en el Parque Juárez y las zonas aledañas a los estadios. Según datos oficiales de la Secretaría de Infraestructura, el proyecto impactará directamente a 980 ejemplares arbóreos. De estos, al menos 280 se encuentran en el trazo crítico de las estaciones y corren el riesgo de ser talados si no se garantiza su trasplante exitoso.

“Puebla no tiene suficientes áreas verdes con árboles maduros. No se trata solo de ‘quitar palos’; estos árboles mitigan el calor, absorben CO2 y son corredores biológicos urbanos”, señalaron los manifestantes durante su movilización.

Para los activistas, la promesa gubernamental de sembrar 10 mil nuevos árboles como medida de mitigación es insuficiente, pues el beneficio ecológico de un árbol joven tarda décadas en igualar al de uno maduro.

¿Movilidad o medio ambiente?

La administración estatal, encabezada por el gobernador Alejandro Armenta, defiende la obra como un sistema inclusivo que reducirá traslados de dos horas a tan solo 25 minutos.

Mientras legisladores del Partido Verde aseguran que los beneficios de reducción de emisiones de carbono superarán el daño inicial, los ambientalistas han lanzado peticiones en plataformas como Change.org para frenar las obras hasta que se presenten rediseños que respeten el arbolado existente.

Un conflicto en ascenso

La tensión no solo es ambiental, sino social. Los activistas recordaron que el derribo de árboles afectará el microclima de colonias como Amalucan, Satélite y la zona de los Fuertes, áreas que ya sufren por la mancha urbana.

El mensaje de la protesta fue claro: el Cablebús es necesario para la movilidad, pero no a cualquier costo. Los colectivos exigen que la empresa responsable, Doppelmayr, y el Gobierno del Estado, integren a especialistas independientes para dictaminar el destino de cada ejemplar y, de ser posible, modificar la ubicación de las estaciones para salvar el pulmón verde que le queda a la ciudad.

Por ahora, el proyecto que busca conectar el CIS de Angelópolis con los estadios sigue su curso, pero con una sombra de duda que crece al mismo ritmo que las torres de acero que pretenden surcar el cielo poblano.





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