Estallido de sátira en el Barrio del Artista: Trump y Sheinbaum en la quema de Judas

Puebla, Pue.- El estruendo de los cohetes y el olor a pólvora volvieron a inundar la Plazuela del Torno. Este Sábado de Gloria, el corazón del Barrio del Artista no solo fue escenario de una tradición de ocho décadas, sino también de un juicio popular donde figuras de la política mundial y nacional terminaron convertidas en cenizas.
Bajo el sol de las 11:00 horas, la emblemática “Quema de Judas” 2026 congregó a cientos de poblanos y turistas que se dieron cita para presenciar la purificación simbólica a través del fuego. En esta edición, el ingenio de los artesanos de la cartonería no dejó títere con cabeza, uniendo en un mismo “paredón de carrizo” a personajes tan dispares como Donald Trump, Vladimir Putin y la presidenta Claudia Sheinbaum.
Entre la geopolítica y el espectáculo
La quema, que originalmente busca destruir la figura de Judas Iscariote por su traición, ha evolucionado en Puebla hacia una catarsis social. Este año, el “traidor” tomó múltiples rostros. Mientras el cuerpo de papel de Donald Trump estallaba entre chispas, a su lado, las figuras de mandatarios internacionales como Pedro Sánchez y Antonio Kast también sucumbían ante el fuego purificador.
Sin embargo, la sátira no se limitó a la política de alto nivel. El ámbito local estuvo representado por las figuras del gobernador Alejandro Armenta y el alcalde “Pepe” Chedraui, quienes “ardieron” ante la mirada expectante de la ciudadanía. Incluso el mundo del entretenimiento y los negocios tuvo su lugar en el cadalso de papel: desde los ecos del Mundial de Futbol hasta personajes de la cultura pop como Shakira, Bad Bunny, Elon Musk y Christian Nodal.
Ochenta años de resistencia artesanal
Para los maestros del Barrio del Artista, esta celebración es mucho más que un espectáculo pirotécnico. “Es una tradición que se ha mantenido viva por 80 años. Es nuestra forma de representar la lucha contra el mal y limpiar el espíritu”, comentaron asistentes al evento, algunos de los cuales —incluyendo visitantes extranjeros— tuvieron la oportunidad de encender las mechas de los afamados Judas.
Cada figura, elaborada meticulosamente con carrizo y papel de china, requiere días de trabajo que se desvanecen en cuestión de segundos tras el estallido de los fuegos artificiales. Es un arte efímero que, año tras año, permite a los poblanos reírse de sus gobernantes, de sus ídolos y de sus propias tragedias, cerrando con fuego los ciclos de la Semana Santa para dar paso a la renovación espiritual del Domingo de Resurrección.
Al final de la jornada, la Plazuela del Torno quedó sembrada de restos de papel y estructuras de madera, pero con el eco de una comunidad que, a través de la pólvora, mantiene intacta su capacidad de crítica y su fe en las tradiciones que le dan identidad.
Ver esta publicación en Instagram






