Toman la presidencia municipal de San Pedro Cholula por daños del relleno sanitario

San Pedro Cholula, Pue.- La tensión en la región de San Pedro Cholula alcanzó un nuevo punto crítico esta mañana. En una acción coordinada que refleja el hartazgo de las comunidades nahuas, integrantes de los Pueblos Originarios tomaron las instalaciones del Palacio Municipal de San Pedro Cholula y establecieron un bloqueo total sobre la carretera federal a Huejotzingo. La exigencia es clara y no admite matices: la clausura definitiva del relleno sanitario intermunicipal y el cese de los “proyectos de muerte” que amenazan sus recursos naturales.
Desde las primeras horas del día, contingentes provenientes de comunidades como Santa María Zacatepec, San Juan Tlautla y San Francisco Cuapan arribaron a la cabecera municipal. Con pancartas en mano y consignas que reivindican la autonomía indígena, los manifestantes cerraron los accesos al inmueble gubernamental, impidiendo la entrada de funcionarios y ciudadanos, mientras denunciaban lo que consideran una “traición” por parte de las autoridades locales y estatales.
El foco del conflicto: El “basurero asesino”
El detonante principal de esta movilización es la operación del relleno sanitario ubicado en los límites de Cholula y Calpan. Para los defensores del territorio, este sitio no es solo un depósito de basura, sino un foco de contaminación que ya está afectando los mantos freáticos de la zona.
“Hemos dicho basta. No vamos a permitir que sigan convirtiendo nuestras tierras en el patio trasero de los desechos de 21 municipios”, señaló uno de los voceros del movimiento durante el mitin frente al palacio. Los manifestantes acusan que las promesas de remediación ambiental han sido ignoradas y que el relleno sigue operando bajo condiciones que ponen en riesgo la salud pública.
Caos vial y presión social
Simultáneamente a la toma del Palacio, otro grupo de pobladores se desplazó hacia la carretera federal México-Puebla. El cierre de esta arteria vital, realizado con neumáticos encendidos y piedras, ha paralizado el flujo vehicular hacia el aeropuerto y los parques industriales de la zona.
Las filas de vehículos particulares y de carga se extienden por kilómetros. Aunque la molestia de los conductores es evidente, los comuneros aseguran que la medida es necesaria para forzar una mesa de diálogo vinculante. “El gobierno solo entiende cuando se detiene la economía; a nosotros nos han ignorado por años”, afirmaron en el bloqueo.
Un conflicto de larga data
Esta jornada de protesta no es un evento aislado. Forma parte de una escalada de resistencia que ha incluido asambleas permanentes y decretos de clausura emitidos por las propias comunidades bajo sus sistemas de usos y costumbres. Los Pueblos Originarios exigen que el Programa de Desarrollo Urbano municipal incluya sus propuestas de protección al territorio y que se detenga la expansión inmobiliaria que, aseguran, está “secuestrando” el agua de la región.
Hasta el cierre de esta edición, ninguna autoridad de alto nivel se ha presentado en los puntos de conflicto para entablar comunicación directa con los manifestantes. Mientras tanto, los Pueblos Originarios advierten que no liberarán el Palacio Municipal ni la carretera federal hasta obtener un compromiso firmado que garantice el cierre total y la remediación del relleno sanitario.
La región permanece en estado de alerta, bajo la vigilancia de elementos de la Policía Estatal, mientras el humo de las llantas en la carretera federal se convierte en el símbolo de una lucha que parece no dar marcha atrás.






