UE acusa a Trump de intentar “dividir a Europa”, por relajar sanciones contra Rusia

La tensión entre la Unión Europea y Estados Unidos aumentó tras una serie de decisiones en política exterior impulsadas por el presidente Donald Trump. El detonante más reciente fue la suspensión temporal de sanciones contra el petróleo ruso, una medida que generó críticas en Bruselas y en varias capitales europeas por su posible impacto en la guerra en Ucrania.
La decisión de Washington busca reducir el precio internacional del crudo, que se elevó después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior escalada de tensión en Medio Oriente. Sin embargo, para los líderes europeos la medida puede tener consecuencias directas en la estrategia para presionar a Rusia en el conflicto con Ucrania.
Desde Bruselas, la responsable de política exterior de la UE, Kaja Kallas, cuestionó abiertamente la postura de Washington. En declaraciones recogidas por medios internacionales, señaló que la actual administración estadounidense está utilizando tácticas que, según dijo, buscan debilitar la unidad del bloque europeo.
Las críticas también llegaron desde el liderazgo institucional del bloque. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, expresó preocupación por el impacto de la decisión estadounidense en la seguridad del continente. A su juicio, disminuir la presión económica sobre Moscú podría darle más margen para continuar la ofensiva militar en Ucrania.
La inconformidad se extendió a otros gobiernos europeos. El canciller de Alemania, Friedrich Merz, consideró que la medida adoptada por Washington no corresponde a la situación actual del mercado energético. Según explicó, el problema principal no es la disponibilidad de petróleo, sino el aumento de precios, por lo que cuestionó los motivos detrás del cambio en la política de sanciones.
Desde Francia, el presidente Emmanuel Macron también manifestó su desacuerdo. Recordó que dentro del G7 se había planteado liberar reservas estratégicas de crudo para estabilizar el mercado, sin modificar las sanciones impuestas a Rusia.
De acuerdo con estimaciones citadas por medios financieros, el aumento en la demanda de petróleo ruso por parte de países como India y China podría traducirse en ingresos adicionales para Moscú de hasta 1,900 millones de dólares.
En este contexto, la diplomacia europea busca mantener una estrategia distinta a la de Washington. Funcionarios de la Comisión Europea han reiterado que la prioridad del bloque es mantener la presión económica sobre Rusia y evitar que el conflicto en Medio Oriente termine debilitando la respuesta internacional frente a la guerra en Ucrania.
Las diferencias también reflejan un debate más amplio sobre el futuro de la relación transatlántica. Mientras algunos gobiernos europeos buscan mantener el diálogo con Estados Unidos, otras voces dentro de la UE plantean la necesidad de fortalecer su autonomía en defensa y seguridad. Según Kallas, el bloque necesita avanzar en su propia capacidad militar sin depender completamente de Washington.






