Estado

La estadística no calma el duelo ciudadano: Armenta tras crímenes recientes


Puebla, Pue.- En un ejercicio de realismo político, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, puso sobre la mesa una verdad: los números fríos, por más positivos que resulten, son incapaces de llenar el vacío que deja la violencia en el seno de las familias poblanas.

Durante su participación en el Aniversario del Ejército Mexicano en la XXV Zona Militar, el mandatario estatal subrayó que, aunque los indicadores de incidencia delictiva muestran una tendencia a la baja en diversos rubros de alto impacto, estas métricas no deben ser utilizadas para invisibilizar el sufrimiento humano.

“La estadística no sustituye el dolor de los hijos que pierden a sus padres”, sentenció Armenta, en una frase que resuena como un reconocimiento a la brecha que separa a los datos de la percepción de seguridad.

El contraste de las cifras

Los informes más recientes de la administración estatal destacan reducciones significativas en delitos como el robo a transportistas y el homicidio doloso, atribuyendo estos avances a la coordinación con la Guardia Nacional y la Marina. No obstante, este balance de gestión choca frontalmente con la realidad de quienes han quedado huérfanos de seguridad.

Para el gobernador, el éxito de una estrategia de paz no se mide únicamente en carpetas de investigación abiertas o cerradas, sino en la capacidad de las instituciones para acompañar a las víctimas. Este giro en el discurso se presenta en un momento donde la sociedad civil y colectivos de búsqueda han demandado mayor sensibilidad y justicia expedita, criticando que, a menudo, la “revictimización” es el segundo golpe después del delito.

La empatía como política pública

El mensaje de Armenta parece buscar un puente de legitimidad. Al admitir que un porcentaje a la baja es irrelevante para una familia que hoy vive un duelo, el Ejecutivo intenta humanizar una de las áreas más desgastantes de su gobierno.

“Los números de seguridad en Puebla estadísticamente han disminuido en todos los indicadores, y sin duda, la estadística nos permite saber lo que funciona, lo que hay que corregir, lo que hay que mejorar”, añadió el mandatario, reafirmando que la meta de su administración en 2026 es transitar de la “contención estadística” a la “pacificación social”.

Sin embargo, el reto sigue siendo monumental. Mientras las torres de videovigilancia y los nuevos cadetes de la Universidad de las Ciencias Policiales se despliegan por el estado, el sentimiento de inseguridad en zonas urbanas y los recientes casos de alto perfil mediático mantienen a la ciudadanía en alerta.

La declaración del gobernador deja una pregunta en el aire para su gabinete de seguridad: ¿Cómo transformar la baja de los delitos en una paz que sea palpable en las mesas de los hogares poblanos? Por ahora, el reconocimiento del dolor ajeno es un primer paso, pero la deuda de justicia sigue siendo, para muchos, una estadística que no deja de crecer.





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