Ciudad de México.- Lo que debía ser una noche de gala por la reapertura del Estadio Azteca (recientemente nombrado Estadio Banorte) se tiñó de luto. Un hombre perdió la vida tras caer desde el segundo nivel de la zona de palcos poco antes del inicio del encuentro amistoso.
La euforia por el regreso de la Selección Mexicana a su casa histórica y el enfrentamiento contra la escuadra de Portugal terminó de forma abrupta para un sector de la tribuna. Este sábado, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) confirmó el fallecimiento de un aficionado que cayó desde el segundo nivel del estadio, impactando contra la planta baja.
De acuerdo con los primeros reportes policiales y testimonios de asistentes, el accidente ocurrió alrededor de las 18:00 horas, en los momentos previos al silbatazo inicial.
Según la información proporcionada por las autoridades capitalinas, el individuo —quien presuntamente se encontraba bajo los efectos del alcohol— intentó realizar una maniobra de riesgo al tratar de descender del segundo al primer nivel saltando por la parte externa de la estructura, específicamente en la zona del Palco 52.
El intento terminó en tragedia cuando el hombre perdió el equilibrio y cayó al vacío. A pesar de la rápida intervención de los cuerpos de emergencia y el personal médico apostado en el estadio, las maniobras de reanimación fueron insuficientes; el aficionado ya no contaba con signos vitales debido a la gravedad de las lesiones sufridas por el impacto.
Este lamentable suceso ocurre en un día que pretendía ser histórico: la reinauguración del Estadio Azteca tras sus remodelaciones de cara al Mundial 2026. Bajo el nuevo nombre comercial de Estadio Banorte, el recinto lucía un lleno total y un ambiente de fiesta que se vio ensombrecido por el acordonamiento de la zona de palcos mientras los servicios periciales realizaban el levantamiento del cuerpo.
Incluso en el Zócalo capitalino, donde miles de personas se reunieron frente a una pantalla gigante para seguir la transmisión, la noticia comenzó a circular rápidamente, cambiando el tono de la celebración por uno de consternación.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ya ha tomado conocimiento del caso para deslindar responsabilidades y determinar si existieron fallas en los protocolos de seguridad o si se trató estrictamente de una imprudencia por parte de la víctima.
Mientras tanto, en las inmediaciones del Viaducto Tlalpan, el operativo de seguridad continuó con la detención de presuntos revendedores, pero el foco de la jornada quedó marcado por el silencio de una zona de gradas que vio cómo la pasión por el fútbol, en un descuido, se convirtió en una tragedia irreparable.

