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Super Bowl: el domingo donde el marcador importa… pero más la comida

El Super Bowl 2026 no solo concentra la atención deportiva: también activa una cadena de consumo que impacta directamente en la economía mexicana. La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR) estima que, durante la transmisión del partido, el país podría registrar una derrama cercana a 56 mil millones de pesos, impulsada por el gasto en alimentos, bebidas, transporte y entretenimiento. El fenómeno refleja cómo millones de familias combinan el evento deportivo con reuniones en casa o salidas a restaurantes y bares.

 

La proyección representa un crecimiento aproximado del 12% frente al año anterior. Este aumento está vinculado a cambios en los hábitos de consumo: hoy el partido se vive entre la pantalla principal y el teléfono móvil, donde las personas ordenan comida, aprovechan promociones y coordinan encuentros en tiempo real. El Super Bowl dejó de ser solo una final deportiva para convertirse en una jornada comercial que dinamiza distintos sectores al mismo tiempo.

 

Más de 3.5 millones de establecimientos —entre restaurantes, bares, tiendas de conveniencia, mercados, plataformas digitales y servicios de transporte— participan indirectamente en esta actividad. Para Octavio de la Torre, presidente de CONCANACO SERVYTUR, el impacto se extiende a proveedores locales, logística y distribución, lo que genera movimiento económico previo, durante y después del encuentro.

 

Uno de los productos más ligados a esta temporada es el aguacate mexicano, pieza central del consumo de botanas. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) calcula que se enviarán alrededor de 120 a 127 mil toneladas al mercado estadounidense, con un valor cercano a 350 millones de dólares. En 2025, esta exportación generó cerca de 4 mil millones de dólares. Sin embargo, el organismo advierte que la cadena productiva enfrenta presiones derivadas de extorsiones que afectan a productores y distribuidores, un tema que ha sido planteado como parte de la agenda de seguridad económica.

 

El interés por el Super Bowl en México continúa en expansión. Se estima que siete de cada diez adultos siguen el partido, lo que coloca al país como uno de los mercados internacionales más relevantes para la NFL. La edición anterior reunió más de 191 millones de espectadores en el mundo y cerca de 24 millones en territorio mexicano. Este alcance explica por qué restaurantes, servicios de entrega y comercios preparan inventarios especiales y estrategias digitales para atender la demanda.

 

El consumo durante el juego ocurre en tiempo real: pizzas, alitas, hamburguesas, cerveza y botanas encabezan las preferencias, mientras que las órdenes por aplicaciones se incrementan conforme avanza el marcador. En Estados Unidos, la National Retail Federation estima que el gasto total asociado al evento supera los 20 mil millones de dólares, con alimentos y bebidas como principal destino. En México, cámaras empresariales prevén cifras similares a escala local, especialmente en zonas urbanas.

 

Así, el Super Bowl se consolida como un punto de encuentro entre deporte, gastronomía y economía digital, donde la experiencia del aficionado también impulsa cadenas productivas que van del campo a la mesa.

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