La Organización Mundial de la Salud activó una alerta sanitaria internacional tras el avance de un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo, donde las autoridades ya reportan 88 personas fallecidas y más de 330 casos sospechosos. La preocupación aumentó después de que se confirmara un contagio en Goma, una de las ciudades más importantes del este del país y zona controlada por la milicia M23.
La OMS informó que el brote representa una “emergencia de salud pública de importancia internacional”, el segundo nivel más alto dentro de sus mecanismos de alerta. Aunque el organismo aclaró que todavía no se trata de una pandemia, reconoció que existe riesgo de propagación regional debido a las condiciones sanitarias y de movilidad en la zona afectada.
El caso detectado en Goma encendió las alarmas internacionales. De acuerdo con Jean-Jacques Muyembe, director del Instituto Nacional de Investigación Biomédica del Congo, la paciente infectada viajó desde Bunia luego de que su esposo muriera por ébola. Las pruebas confirmaron que ya portaba el virus durante el traslado.
Hasta ahora, los Centros Africanos para el Control y Prevención de Enfermedades contabilizan 336 casos sospechosos relacionados con esta fiebre hemorrágica, altamente contagiosa y transmitida por contacto con sangre, fluidos corporales o secreciones de personas infectadas. El periodo de incubación puede extenderse hasta 21 días.
El ministro de Salud congoleño, Samuel-Roger Kamba, confirmó que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo, identificada por primera vez en 2007. La diferencia con otros episodios recientes es que actualmente no existe una vacuna aprobada ni tratamientos específicos para esta variante.
Las autoridades sanitarias advirtieron además que la tasa de mortalidad podría alcanzar hasta el 50 por ciento. La situación se complica por las condiciones en la provincia de Ituri, donde se concentra la mayoría de contagios y donde hospitales y centros médicos enfrentan falta de infraestructura y dificultades logísticas.
Organizaciones como Médicos Sin Fronteras ya preparan una intervención de gran escala para contener la transmisión. Sin embargo, el acceso a varias comunidades continúa siendo limitado debido a conflictos armados, malas condiciones carreteras y deficiencias en comunicaciones.
La OMS señaló que la magnitud real del brote todavía es incierta, ya que pocas muestras han podido analizarse en laboratorio. Además, la aparición de casos fuera de las zonas iniciales y la detección de contagios en países vecinos elevan el riesgo de expansión.
Otro elemento que llamó la atención de la comunidad científica fue la rápida publicación de la secuencia genómica del virus por parte de investigadores congoleños. Los estudios muestran una similitud del 99.5 por ciento con la cepa detectada en Yambuku en 1976, aunque con diferencias frente a brotes registrados posteriormente en otras regiones africanas.
La emergencia sanitaria revive la preocupación internacional por la capacidad de respuesta ante enfermedades infecciosas. En los últimos 50 años, el ébola ha provocado alrededor de 15 mil muertes en África y continúa siendo una de las amenazas epidemiológicas más complejas para los sistemas de salud del continente.

