Redacción.- Cada 31 de diciembre, millones de personas en todo el mundo se preparan para despedir el año con rituales cargados de simbolismo, esperanza y deseos de renovación.
Desde prácticas ancestrales hasta costumbres modernas, estas tradiciones buscan atraer prosperidad, amor, salud y buena fortuna para el nuevo ciclo que comienza.
A continuación, haremos recorrido por algunos de los rituales más comunes en Latinoamérica y su significado:
• Las 12 uvas de la suerte: Esta tradición española, adoptada en gran parte de América Latina, consiste en comer una uva por cada campanada de medianoche, formulando un deseo por cada mes del año entrante.
• Ropa interior de colores: En países como México, Colombia y Argentina, el color de la ropa interior tiene un simbolismo especial. El amarillo atrae el dinero, el rojo el amor, y el blanco la paz.
• Dinero en los zapatos: Colocar billetes dentro del calzado simboliza el deseo de abundancia económica. Algunos incluso dan una vuelta a la manzana con una maleta para atraer viajes.
• Escribir y quemar lo viejo: Muchas personas escriben en un papel todo lo que desean dejar atrás malos hábitos, relaciones tóxicas, miedos y luego lo queman como acto de liberación emocional. .
• Estrenar ropa o accesorios: Usar algo nuevo simboliza renovación y apertura a nuevas experiencias. Puede ser una prenda, un accesorio o incluso un perfume.
• Barrer la casa hacia afuera: Este acto representa la expulsión de las malas energías acumuladas durante el año. Se suele hacer justo antes de la medianoche.
Aunque algunos consideran estos rituales como simples supersticiones, para muchos representan una forma simbólica de cerrar ciclos, reflexionar sobre lo vivido y proyectar intenciones claras para el futuro. Psicólogos y expertos en bienestar coinciden en que estos actos pueden tener un efecto positivo en la salud emocional, al brindar una sensación de control y esperanza.
Desde los fuegos artificiales en Río de Janeiro hasta los baños de flores en Perú, los rituales de fin de año son un reflejo de la diversidad cultural y espiritual de los pueblos. Pero todos comparten un mismo anhelo: comenzar el nuevo año con el corazón liviano y la mirada puesta en lo que vendrá.

