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La Comisión Europea cierra filas con Madrid ante amenaza comercial de EE.UU.

La Comisión Europea salió al quite de la amenaza comercial lanzada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra España y dejó claro que cualquier medida dirigida a un Estado miembro tendrá respuesta a nivel comunitario. Desde Bruselas subrayaron que la política comercial es competencia exclusiva de la Unión Europea, por lo que una ruptura con Madrid implicaría afectar al conjunto del bloque.

Un portavoz del Ejecutivo comunitario afirmó que la Comisión “garantizará que los intereses de la Unión Europea estén plenamente protegidos” y expresó “total solidaridad” con España. Además, advirtió que el bloque está preparado para actuar si fuera necesario para salvaguardar sus intereses. Bruselas insistió en que Estados Unidos debe respetar los compromisos asumidos en el marco de la relación transatlántica y recordó que los acuerdos comerciales vigentes obligan a ambas partes.

Entre las herramientas que la UE podría activar figuran la imposición de aranceles y el uso del Instrumento Anticoerción, diseñado para responder a presiones económicas externas. También está en juego el acuerdo comercial alcanzado en julio pasado entre Washington y los Veintisiete, que fijaba aranceles del 15% a productos europeos exportados a Estados Unidos y reducciones de hasta el 0% para bienes estadounidenses. Ese pacto enfrenta incertidumbre tras la sentencia del Tribunal Supremo estadounidense que declaró ilegales los aranceles “recíprocos” impuestos por Trump en primavera. La parte europea del acuerdo sigue pendiente de ratificación en el Parlamento Europeo.

En paralelo, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que contactará con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, para trasladarle la solidaridad de Francia. Desde el Elíseo se indicó que París respeta la decisión española de no autorizar el uso de las bases de Rota y Morón en el contexto del conflicto con Irán, aunque recordó que existen acuerdos bilaterales que regulan su utilización.

Macron reiteró su apuesta por una salida diplomática a la crisis en Oriente Próximo y señaló que reforzará la presencia francesa en la región para proteger a sus ciudadanos. También alertó sobre el impacto del cierre del estrecho de Ormuz en los mercados energéticos y pidió contención tanto a Israel como a la milicia libanesa Hizbulá.

En Alemania, la posición del canciller Friedrich Merz generó malestar en Madrid. Durante una comparecencia en la Casa Blanca, Merz no defendió de forma explícita a España y mencionó el debate sobre el objetivo del 5% del PIB en gasto en defensa fijado por la OTAN. Más tarde, ya de regreso a Berlín, aseguró que abordó el asunto en privado con Trump y recordó que cualquier negociación comercial con Estados Unidos debe hacerse de manera conjunta como Unión Europea.

Desde el Gobierno español, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, expresó sorpresa por la falta inicial de respaldo público y defendió que, al compartir moneda, mercado y política comercial, los socios europeos deben actuar con cohesión. Mientras tanto, Bruselas mantiene su mensaje: cualquier medida unilateral contra España será considerada un asunto que afecta a los Veintisiete y recibirá una respuesta común.

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