Autoridades federales detuvieron en Nogales, Sonora, a Isai “N”, identificado como sobrino de Joaquín “El Chapo” Guzmán y señalado como presunto operador logístico de una organización criminal dedicada al tráfico de drogas sintéticas. La captura fue confirmada este martes por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien informó que el detenido cuenta con una orden de extradición vigente hacia Estados Unidos.
De acuerdo con las investigaciones, Isai “N” era presuntamente responsable de coordinar actividades relacionadas con la producción y distribución de narcóticos con destino a territorio estadounidense y Costa Rica. Además, enfrenta acusaciones por delincuencia organizada y delitos contra la salud, cargos por los que autoridades estadounidenses solicitaron su entrega.
La detención se realizó como parte de un operativo coordinado entre la Secretaría de la Defensa Nacional, la Fiscalía General de la República, la Agencia de Investigación Criminal y la Guardia Nacional. Según informó García Harfuch, los trabajos de inteligencia permitieron ubicar y ejecutar el arresto en el municipio fronterizo de Nogales.
El titular de la SSPC señaló que esta acción forma parte de una serie de operativos recientes enfocados en debilitar estructuras criminales en distintas regiones del país. Entre esas acciones destacó también un cateo realizado en Tapachula, Chiapas, donde fuerzas federales aseguraron 687 kilogramos de cocaína, 151 armas de fuego, 363 cargadores y 18 granadas.
Las autoridades indicaron que el inmueble intervenido en Chiapas operaba bajo la apariencia de una pensión para vehículos de carga y estaba vinculado a actividades de un grupo delictivo. El aseguramiento se derivó de líneas de investigación abiertas por las corporaciones de seguridad federal.
El Gobierno federal sostuvo que estos operativos forman parte de una estrategia basada en labores de inteligencia, coordinación entre instituciones y despliegues en zonas identificadas como prioritarias. La captura ocurre en medio de la presión de Estados Unidos para reforzar las acciones contra organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas, mientras en México persisten los retos de seguridad en distintas entidades del país.

