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Informar bajo presión: el costo de ejercer el periodismo hoy

Hoy se celebra El Día Mundial de la Libertad de Prensa que funciona como corte de caja para entender cuanto se ha avanzado o retrocedido en el respeto a uno de los principales derechos del ser humano, además recuerda a los gobiernos que la libertad de informar no es opcional, y pone sobre la mesa los retos diarios que enfrentan quienes intentan ejercer el periodismo. También es un momento para mirar hacia dentro de las redacciones y revisar prácticas, ética y responsabilidades.

Esta jornada también visibiliza a los medios que operan bajo presión, censura o amenazas. Y, sobre todo, rinde homenaje a quienes perdieron la vida por contar historias. Según datos recientes de UNESCO, más de 85% de los asesinatos de periodistas en el mundo siguen sin resolverse. En los últimos años, decenas de reporteros han sido asesinados en distintos países, en contextos que van desde conflictos armados hasta coberturas locales sobre corrupción o crimen organizado.

En este escenario, la mirada global se traslada a África. La Conferencia Mundial del Día de la Libertad de Prensa 2026 se celebrará el 4 y 5 de mayo en Lusaka, Zambia. Bajo el lema “Forjar un futuro de paz”, el encuentro reunirá a periodistas, activistas, expertos en tecnología y defensores de derechos humanos. El objetivo es repensar el papel de la información en un mundo donde las fronteras entre periodismo, plataformas digitales y poder político se diluyen.

Informes recientes advierten que la libertad de expresión ha retrocedido cerca de un 10% desde 2012. A esto se suman conflictos armados activos, campañas de desinformación y el impacto de tecnologías como la inteligencia artificial en la producción de contenidos. Hoy, cerca del 40% de los usuarios digitales ya utiliza herramientas de IA para crear o modificar información, lo que plantea nuevos desafíos sobre la veracidad y la confianza.

Otro dato que preocupa es el aumento de la autocensura. Se estima que ha crecido más de 60% en la última década, impulsada por amenazas, acoso digital y presiones económicas. Cuando el periodismo se debilita, el impacto se extiende: crecen la desinformación, la polarización y la falta de acceso a datos confiables.

En América Latina, y particularmente en México, el panorama es crítico. El país se mantiene entre los más peligrosos para ejercer el periodismo fuera de zonas de guerra. Organizaciones como Artículo 19 han documentado que, en los últimos años, más de una decena de periodistas han sido asesinados anualmente en México, muchos de ellos tras cubrir temas de corrupción, seguridad o política local. Además, las agresiones —que incluyen amenazas, desapariciones y ataques digitales— suman cientos cada año.

La conferencia en Lusaka también pondrá sobre la mesa tres ejes clave: la relación entre prensa y seguridad, el impacto de la tecnología en la información y la sostenibilidad de los medios.

El encuentro, organizado por UNESCO junto al gobierno de Zambia, coincidirá con RightsCon 2026, lo que permitirá cruzar agendas entre libertad de prensa y derechos digitales. La meta es avanzar hacia compromisos reales que protejan a los periodistas y fortalezcan los ecosistemas informativos.

En un entorno donde la información circula a gran velocidad y las amenazas evolucionan, el mensaje es: sin periodismo libre no hay debate público sólido. Y sin ese debate, las sociedades pierden una herramienta clave para tomar decisiones y exigir rendición de cuentas.

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