La presidenta Claudia Sheinbaum abordó públicamente las diferencias que surgieron con Marx Arriaga en torno al contenido de los libros de texto gratuitos y explicó que esas tensiones derivaron en su salida de la Secretaría de Educación Pública. Según relató, el punto central fue la propuesta de incorporar de forma más amplia la participación de las mujeres en la historia dentro de los materiales escolares, un ajuste que no contó con el respaldo del entonces funcionario.
Durante su explicación, la mandataria señaló que los libros de texto son una política pública y no responden a la postura de una sola persona. En ese contexto —dijo— se abrió un proceso de diálogo para intentar conciliar visiones. Sin embargo, al no lograrse un acuerdo, el gobierno optó por plantear una reubicación administrativa que permitiera mantener el rumbo de los contenidos educativos mientras Arriaga continuaba dentro del servicio público.
Como parte de esas alternativas, se le propuso asumir otra responsabilidad fuera del área de materiales educativos, incluida la posibilidad de integrarse a funciones consulares. La intención, explicó Sheinbaum, era separar la discusión técnica de los libros del papel profesional del funcionario, evitando que el desacuerdo frenara cambios ya definidos para el sistema educativo.
La presidenta insistió en que el objetivo principal fue proteger la actualización de los materiales escolares y, al mismo tiempo, ofrecer salidas institucionales. Subrayó que Arriaga tuvo opciones para seguir colaborando con el gobierno en otros espacios, aunque la diferencia sobre el enfoque de los libros marcó el punto de quiebre. Con ello —concluyó— el proceso buscó asegurar continuidad en la política educativa sin detener la incorporación de nuevos contenidos que ya habían sido acordados.

