El relevo en la dirigencia de Morena ya es oficial. Durante su VIII Congreso Nacional Extraordinario, el partido eligió por unanimidad a Ariadna Montiel como nueva presidenta del Comité Ejecutivo Nacional. La toma de protesta estuvo a cargo de Alfonso Durazo, en su papel como titular del Consejo Nacional.
En su primer mensaje, Montiel dejó claro el tono de su gestión: llamó a cerrar filas dentro del movimiento y a mantener el enfoque en las causas sociales. Señaló que el proyecto político enfrenta presiones externas y pidió a la militancia no perder cohesión. También subrayó que su llegada al cargo implica una responsabilidad directa con la base del partido y con la agenda que impulsan.
Uno de los ejes que marcó desde el inicio fue el respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum. Montiel pidió acompañar al gobierno federal ante los desafíos actuales y reiteró la necesidad de defender la soberanía del país. En ese mismo contexto, mencionó la postura del partido frente a temas internacionales, como el llamado a poner fin al bloqueo económico contra Cuba.
En materia interna, la nueva dirigente fijó postura sobre prácticas que, dijo, no tendrán espacio en su administración. Advirtió que no permitirá actos de corrupción dentro de gobiernos emanados del partido y puso énfasis en los perfiles que buscarán competir en 2027. Según explicó, quienes aspiren a cargos públicos deberán acreditar una trayectoria sin señalamientos.
También adelantó que su dirigencia buscará erradicar conductas como el nepotismo y cualquier forma de discriminación dentro del movimiento. Reiteró que Morena debe mantenerse como una organización activa, con participación constante de su militancia.
El cambio en la dirigencia ocurre tras la salida de Luisa María Alcalde, quien dejó el cargo para integrarse al gobierno federal. La presidenta Sheinbaum la invitó a asumir la Consejería Jurídica de la Presidencia, posición que quedó vacante tras la salida de Esthela Damián. Alcalde informó que aceptó el nuevo encargo y cerró su etapa en el partido señalando avances durante su gestión.
Para asumir la presidencia del partido, Montiel dejó su cargo al frente de la Secretaría de Bienestar, posición que ocupó desde la administración de Andrés Manuel López Obrador. Con este movimiento, Morena abre una nueva etapa en su dirigencia nacional, en medio de un escenario político que ya se perfila hacia los próximos procesos electorales.

