Un 11 de julio de 2014 se fue el último Ramone
Antes de que existiera el punk tal como lo conocemos, hubo un manager húngaro que no sabía tocar la batería y tuvo que aprender porque nadie más quería hacerlo. Ese gesto cambió la historia del rock. Tamás Erdélyi, conocido en el mundo de la música como Tommy Ramone, nació el 29 de enero de 1949 en Budapest. Su familia emigró a Estados Unidos en 1957 y se instaló en Forest Hills, Queens, Nueva York. Desde ese barrio de clase media saldría la banda que rompería todo.
Tommy Ramone falleció el 11 de julio de 2014 en su casa en Ridgewood, Queens. Tenía 65 años. La causa fue un cáncer del conducto biliar. Con su partida se cerró un ciclo que comenzó décadas antes en los garajes y bares de Nueva York.
Del manager a la batería: el accidente que definió un género
Cuando los Ramones se formaron en 1974, Tommy era el manager del grupo. Fue él quien sugirió el apellido artístico “Ramone” que todos adoptarían. Su llegada a la batería no fue planeada: nadie podía captar el concepto de velocidad y simplicidad que la banda necesitaba, así que Tommy terminó sentándose él mismo detrás del instrumento para mostrarles lo que buscaban. Dee Dee lo recordó sin rodeos: “Tommy Ramone, que era nuestro manager, se puso a la batería porque nadie más quería hacerlo.”
Esa improvisación resultó ser el motor del sonido Ramones. En una época dominada por solos interminables, virtuosismo progresivo y producciones infladas, los Ramones hicieron exactamente lo contrario: catorce canciones, ninguna supera los dos minutos y medio, tres acordes —a veces dos— y un conteo de Dee Dee que funcionaba como declaración de principios.
El arquitecto de “Blitzkrieg Bop”
Tommy no solo puso el ritmo: también puso las palabras. Fue Tommy Ramone quien escribió la mayor parte de “Blitzkrieg Bop” por su cuenta, aunque Dee Dee aportó el título y cambió un verso. Tommy lo aclaró en 2007: “Es mi canción.” La historia detrás del himno es tan simple como la canción misma: buscaba un canto tipo tribuna, al estilo de los Bay City Rollers, y una tarde volviendo del supermercado pensó en el estribillo “Hey! Ho! Let’s go!”. De ese momento cotidiano nació uno de los riffs más reconocibles del rock.
Tommy participó en los tres primeros LPs de la banda: “Ramones” en 1976, “Leave Home” y “Rocket to Russia”, ambos de 1977. Luego dejó la batería pero siguió como productor, una labor técnica que dominaba desde antes: tras dejar la escuela a los 18 años, trabajó como ingeniero asistente en el estudio Record Plant, donde participó en la producción del álbum “Band of Gypsys” de Jimi Hendrix en 1970.
Una influencia que superó las ventas
Desde su álbum debut en 1976, el grupo tuvo problemas para encontrar el éxito comercial, pero dejaron una huella formidable en el rock. Las cifras no reflejaban el impacto real: el debut homónimo, clasificado por Rolling Stone como el 33º mejor álbum de todos los tiempos, solo alcanzó el puesto 111 en las listas de Billboard y tardó 38 años en ser certificado oro.
Lo que sí se disparó fue su influencia. Entre los artistas que han citado a los Ramones como una influencia directa se encuentran Dave Grohl de Nirvana y Foo Fighters, Eddie Vedder de Pearl Jam, Frank Black de los Pixies, Sonic Youth y la Strokes. Green Day interpretó “Blitzkrieg Bop” en homenaje a los Ramones en la ceremonia de apertura del Salón de la Fama del Rock & Roll de 2002. Incluso Bruce Springsteen fue alcanzado por esa energía: tras ver a los Ramones en Asbury Park, Nueva Jersey, escribió “Hungry Heart” para la banda, aunque su representante lo convenció de quedarse la canción, que se convirtió en un éxito propio.
Los Ramones ingresaron al Salón de la Fama del Rock and Roll en 2002. Tommy fue el último de los cuatro originales en irse: Joey murió en 2001, Dee Dee en 2002, Johnny en 2004. Con Tommy, en julio de 2014, se apagó la última voz de una banda que nunca necesitó más de tres acordes para sacudir el mundo.